Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2026

La Santidad de Dios: Daniel

 La vida cristiana encuentra uno de sus fundamentos más profundos cuando contempla la santidad de Dios. No se trata simplemente de una idea elevada o de un concepto teológico abstracto, sino de la realidad central que define quién es Dios y cómo el ser humano debe relacionarse con Él. La Escritura declara con claridad que solo Dios es santo (Apocalipsis 15:4), y esta afirmación no debe ser entendida como si la santidad fuera un atributo más entre muchos, sino como la esencia misma de su ser. Dios no “tiene” santidad como quien posee una cualidad añadida; Dios es santo en su naturaleza más íntima, perfecta e inmutable. Su santidad no depende de nada externo, no cambia con el tiempo y no puede ser comparada con nada creado. Es absoluta, infinita y gloriosa. Por eso, cuando la Biblia habla de Dios, una de las expresiones más recurrentes es la de su “santo nombre”. La santidad es la belleza de Dios, aquello que da pureza y perfección a todos sus demás atributos. Su amor es santo, su ju...

Orar en todo tiempo: la comunión con Dios como atmósfera de vida

La vida cristiana comienza y se sostiene en la comunión con Dios. Antes de hablar de métodos, disciplinas o hábitos espirituales, el creyente necesita recordar una verdad esencial: el acceso a Dios no fue abierto por nuestras palabras, sino por la obra de Cristo. Por eso, cuando nos acercamos al Señor, podemos hacerlo con una oración sencilla pero profunda: “Padre eterno, no nos acercamos por la fuerza de nuestras palabras, sino por la sangre de tu Hijo. Venimos no como visitantes temerosos, sino como hijos llamados a entrar. Abre nuestros oídos para oír tu voz, dobla nuestro corazón para honrar tu nombre y guía nuestros pasos por el camino nuevo y vivo que Cristo abrió a través del velo. Que tu Espíritu nos enseñe a vivir en tu presencia, no por momentos, sino como morada. Para la gloria de Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote y nuestra paz. Amén.” Esta oración resume una verdad doctrinal muy importante: la oración no es el camino que el creyente abre hacia Dios. Más bien, la oración es...

De muertos a hijos: nuestra nueva posición en Cristo

La vida cristiana no comienza simplemente con una emoción espiritual ni con la decisión de adoptar ciertas prácticas religiosas. Comienza con una obra profunda que Dios realiza en el corazón humano. Cuando alguien cree en el evangelio, algo cambia radicalmente: su relación con Dios, su identidad y su manera de vivir. Por eso, antes de reflexionar sobre estas verdades, es apropiado comenzar con una oración sencilla que oriente nuestra mirada hacia el centro de todo. “Señor Jesús, no venimos a buscar ideas sobre nosotros, sino verdad sobre lo que Tú hiciste por nosotros. Abre nuestros ojos para ver en la Palabra quiénes somos ahora en Ti. Amén.” La intención de esta oración es recordarnos que el propósito de acercarnos a la Biblia no es confirmar nuestras propias ideas, sino descubrir la verdad revelada por Dios. La Escritura no está para adaptarse a nuestras opiniones; nosotros somos llamados a ajustarnos a lo que ella declara. Por eso, antes de interpretar un texto bíblico, es import...

¿A quién seguimos? ¿En quién creemos?

Tres fundamentos cuando comienza la fe cristiana Hay preguntas que parecen simples, pero en realidad definen el rumbo de toda una vida. Una de ellas es esta: ¿a quién seguimos? ¿en quién creemos?. Cada ser humano, de una manera u otra, sigue alguna voz. Algunos siguen la voz de la cultura, otros la opinión de sus amigos, otros las emociones del momento o las ideas que predominan en su entorno. Todos creemos en algo, todos confiamos en algo, y todos aprendemos a vivir escuchando alguna influencia que orienta nuestros pasos. La fe cristiana comienza cuando una persona descubre algo distinto: una voz que llama. No comienza simplemente cuando alguien adopta una religión o suma una costumbre espiritual a su vida. Comienza cuando una voz se vuelve más clara que todas las demás y la persona decide caminar detrás de ella. Por eso, al acercarnos a la Biblia no buscamos solamente respuestas rápidas o frases bonitas. Buscamos aprender a mirar el texto bíblico hasta que el texto nos mire a nosotro...